Haber fracasado no es sinónimo de decepción.
En los dos años de vida, este proyecto no logró
alcanzar los
objetivos mínimos planteados. Yo no logré que este proyecto funcionara.
Nada cambió en estos 2 años, la política sigue agonizante, más
crítica, más
devastada, más olvidada.
Este proyecto puede servir como
inspirador para otros más carismáticos o como
ahorro de energía para otros que tengas las mismas preocupaciones. Solo
les puedo
decir, como lo hice, no funcionó.
Lo único que cambió en el
proceso fui yo, y quizás ese era el único resultado razonable
que se podía esperar...
Ahora estoy convencido de que la
problemática es mucho más profunda y compleja de
lo que imaginé, no solo abarca a nuestra denostada “clase política” y a
toda
nuestra sociedad, no es un problema latino ni tercermundista. No somos
más que
una pequeñísima y fiel muestra de la sociedad global.
Las bases de la organización social están sobre pilares obsoletos, podridos y bajo riesgo constante e inexorable de colapso.
Resolverlo, si es que acaso tiene solución, demandará más tiempo que un par de generaciones.
Quizás la naturaleza nos de un empujo hacia el futuro o hacia afuera.